Permaneced en mi amor

Jn 15, 9-17. A lo largo de su vida, Jesús va compartiendo con los discípulos lo que hay en su corazón. Lo hace expresando sus sentimientos, a través de la enseñanza y con acciones concretas. En el evangelio de hoy vemos a Jesús enseñando. ¿En qué consiste? Hay varios elementos a tener en cuenta:

  1. Hace una llamada a vivir y permanecer en el amor divino. La manera de lograrlo es guardando y observando sus mandamientos. Una cosa sencilla: cuando respetas los mandamientos de Dios estás viviendo en su amor.
  2. Hay una aportación personal de Jesús. Su mandamiento se concentra en uno solo: “amaros los unos a los otros como yo os he amado”. Cuando amas al otro permaneces en el amor de Dios.
  3. ¿Cómo se ama al prójimo? Dando la propia vida, día tras día, gesto tras gesto, como Jesús lo ha hecho. Este es el grado más alto del amor.
  4. Jesús llama a sus discípulos amigos. ¿Por qué? “Todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer”. No hay secretos, hay plena confianza. Se entra así en un proceso de comunión.
  5. El primer paso es Jesús quien lo ha dado. Es Él quien ha elegido a sus discípulos con una finalidad bien concreta: dar muchos frutos y frutos duraderos, eternos.
  6. El mandamiento del amor se traduce en frutos concretos, cotidianos, mirando el bien del prójimo, que no es otro diferente sino parte de mí mismo. Esto es lo que Jesús ha vivido y es lo que pide a sus discípulos.
  7. Todo esto Jesús lo enseña para compartir la alegría que lo acompaña continuamente. El hecho de compartirla quiere decir que no la reserva para él sólo, sino que su alegría crece en la alegría del prójimo.

¡Feliz Domingo!

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