2019, Nuevo año

Estamos empezando el nuevo año 2019. Comparto dos sentimientos que anidan en mi interior. El primero, es el agradecimiento. Dar gracias a Quien me ha dado la posibilidad de vivir, de comenzar un nuevo año. Reconozco que todo lo que soy parte de ahí, de un don. Todo lo que soy y tengo proviene de ese gran regalo que es la vida. Todo, absolutamente todo. Vida física, espiritual, cualidades, posibilidades, esfuerzos, ilusiones, sueños, compromisos, fraternidad, vida consagrada, ministerio presbiteral, familia natural y religiosa, Iglesia, vida misionera…

El segundo, es la consecuencia del primero. Todo lo que soy es un don que lo recibo para ser don. El don, por su propia naturaleza, pide ser don. Jesús nos dice que no se enciende una lámpara para esconderla, sino para que ilumine. Es esa su finalidad. Tampoco se recibe un don para esconderlo debajo de la tierra, sino para que se multiplique, para hacerlo multiplicar. El don comporta empeño, amabilidad, generosidad, acogida, brazos abiertos, pies ligeros, sonrisa, olvido de sí mismo, mirada fraterna, manos solidarias, mente positiva, esperanzadora, superación de los obstáculos… Y este don se vive en el marco, en el proyecto de quien es DON por naturaleza.

¡Te deseo un feliz año nuevo 2019!

Fraternalmente,

Fernando García, sx