Muchas personas en muchos lugares

Ha habido dos acontecimientos importantes que se han desarrollado en esta semana que está pasando. El primero, el pasado jueves, se trataba de una iniciativa promovida por el Alto Comité para la Hermandad Humana donde invitaba a participar este 14 de mayo a todos los creyentes del mundo, independientemente de la religión que profesen, en una Jornada de oración, ayuno y súplica pidiendo a Dios que proteja a la humanidad afectada por la pandemia del coronavirus.

El segundo, el pasado sábado 16 de mayo, ha sido la celebración del Día Internacional de la Convivencia en Paz (JIVEP en francés: Journée Internationale du Vivre Ensemble en Paix). «La Asamblea General, reconociendo la necesidad de eliminar todas las formas de discriminación e intolerancia, en su resolución 72/130, declaró el 16 de mayo 2017 como el Día Internacional de la Convivencia en Paz, enfatizando la importante función de la sociedad civil, incluidos el mundo académico y los grupos de voluntarios, en el fomento del diálogo entre religiones y culturas, y alentando a que se apoyen medidas prácticas que movilicen a la sociedad civil, como la creación de capacidad, oportunidades y marcos de cooperación».

Subrayo estos dos hechos porque son signos de una voluntad de caminar juntos como humanidad, en el respeto más profundo de cada ser humano en su propia identidad cultural, religiosa, social… Es la voluntad de quien anhela en el fondo del corazón un mundo más fraterno, humano, solidario, justo, libre de toda servidumbre y desigualdad.

Muchas personas, en muchos lugares del mundo, tenemos objetivos comunes. Nada ni nadie nos puede detener o impedir de caminar juntos en la lucha por alcanzarlos.

La pandemia Covid-19 nos dice cómo «las fronteras», en sus múltiples y variadas manifestaciones, son invención de una mentalidad egoísta, insolidaria y destructiva; son fruto de la imposición del más fuerte, injusto e violento sobre el más débil.

El verdadero camino de Dios abre espacios, acoge personas, derriba murallas, abre los brazos, ensancha el corazón, comparte lo que recibe, sostiene al débil, escucha al que grita de desesperación y de dolor …

Cada uno, desde donde está y vive, puede aportar un granito de arena, pequeño o grande no importa, en la realización de este gran proyecto. Más este proyecto se siente amenazado, más debe ser nuestro esfuerzo para llevarlo adelante. Toda colaboración ayuda a realizar el objetivo fijado. No estamos solos. Dios está con nosotros.

Fraternalmente,

Fernando García, sx

Encontrar su identidad en Aquel que te ha creado

  • Si le preguntase: ¿quién es usted? ¿qué me respondería?
  • Soy entrenador de baloncesto en la Escuela.
  • ¿Y si le quitasen ese trabajo?
  • Soy también profesor de Historia.
  • Bien. Y si le quitasen también eso, ¿usted es…?
  • Bien. Yo soy también un esposo y un padre.
  • Bien, espero de todo corazón que no le quiten eso. Pero si fuese el caso, ¿quién es usted?
  • Me resulta difícil entender este juego…
  • No es un juego. Responda: ¿quién es usted?
  • Soy blanco, americano y de sexo masculino.
  • (se ríe). Sí, eso es cierto. ¿Hay algo más?
  • Bien. Soy cristiano.
  • ¿Qué quiere decir eso?
  • Que soy un discípulo de Cristo.
  • ¿Y es importante para usted?
  • Sí, muy importante.
  • Interesante. ¿Por qué está al final de su lista?
  • No, estuvo mal. Podría haber dicho fácilmente ‘cristiano’ primero …
  • Sí, pero usted no lo ha hecho. Escuche, John. Su identidad está necesariamente vinculada a lo que le das a tu corazón. No creo que el Señor tenga el primer lugar…
  • Ah, ¿usted cree que yo soy un mal cristiano?
  • Permítame de ser franco. La última vez que lo he visto, usted ha dicho que oraría por mí. ¿Lo ha hecho?
  • No.
  • No… Usted es una persona que conoce al Señor y que obra como si lo ignorase. Entonces, yo me pregunto: ¿qué ha elegido usted para definirse/decir quién es? Cuando usted ha perdido su equipo, usted no sólo ha estado triste. Usted ha sido aniquilado/destruido. Algo, o una persona ocupa el primer sitio en nuestro corazón … Pero cuando uno encuentra su identidad en Aquel que nos ha creado, miramos las cosas de una manera completamente diferente