Tú, hombre de Dios

1 Tim 6,11-12. Tú en cambio, hombre de Dios, huye de todo eso; busca la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la bondad. 

Pelea el noble combate de la fe. Aférrate a la vida eterna, a la que Dios te ha llamado y de la que has hecho tan noble profesión delante de muchos testigos.

Mais toi, homme de Dieu, évite tout cela. Recherche la droiture, l’attachement à Dieu, la foi, l’amour, la patience et la douceur. 

Combats le bon combat de la foi ; saisis la vie éternelle, car Dieu t’a appelé à la connaître quand tu as prononcé ta belle déclaration de foi en présence de nombreux témoins

Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores

1 Tim 1,15. Es esta una palabra digna de crédito y que debe aceptarse sin reservas, a saber, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero

Voici une parole certaine, digne d’être accueillie par tous : Jésus-Christ est venu dans le monde pour sauver les pécheurs. Je suis le premier d’entre eux,

Ahí tienes a tu madre

Jn 19,25-27. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, María la mujer de Cleofás, que era hermana de su madre, y María Magdalena. 

Jesús, al ver a su madre y, junto a ella, al discípulo a quien tanto quería, dijo a su madre: — Mujer, ahí tienes a tu hijo.

Después dijo al discípulo: — Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento, el discípulo la acogió en su casa.

Jésus vit sa mère et, auprès d’elle, le disciple qu’il aimait. Il dit à sa mère : « Voici ton fils, mère. »  Puis il dit au disciple : « Voici ta mère. » Et dès ce moment, le disciple la prit chez lui.

La cruz gloriosa

Jn 3,16. Tanto amó Dios al mundo, que no dudó en entregarle a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino tenga vida eterna.

Dieu a tellement aimé le monde qu’il a donné son Fils unique, afin que quiconque croit en lui ne soit pas perdu mais qu’il ait la vie éternelle.

Dio ha tanto amato il mondo da dare il suo unico Figlio perché chi crede in lui non muoia ma abbia vita eterna.

Dios quiere salvar a toda la humanidad

1 Tim 2,5-7. Sólo hay un Dios, y sólo hay uno que puede ponernos en paz con Dios: Jesucristo, que dio su propia vida para salvar a todo el mundo.

De esta manera, en el tiempo señalado, Jesucristo demostró que Dios quiere salvar a toda la humanidad.  

De todo ello he sido constituido mensajero y apóstol con el fin de instruir a los gentiles en la fe y en la verdad.

En esto, soy honesto, no miento.

¿Quién soy yo para ti?

Mc 8,29. ¿Quién eres Tú, Señor, para mi? Quisiera responder rápidamente, pero me freno viendo cuál fue la respuesta de Simón Pedro, y cuanto estaba lejos de tu corazón. ¿Quién eres Tú para mí, Señor? ¿Qué representas HOY en mi vida? ¿Cómo he ido evolucionando a lo largo de los años desde aquel inicio lleno de esperanza, de ilusión y de alegría, fruto de un encuentro gratuito e inesperado donde te presentaste como AMIGO?

De una cosa estoy convencido en este momento: Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida. Quien se acerca a Ti, encuentra la eternidad.

¿Quién soy yo para ser digno de tanta confianza?

Doy gracias a Jesucristo nuestro Señor: me ha considerado digno de confianza, me ha encomendado un servicio y me da la fuerza para llevarlo a cabo. (1 Tim 1,12)

Je remercie Jésus-Christ notre Seigneur qui m’a donné la force nécessaire pour ma tâche. Je le remercie de m’avoir estimé digne de confiance en me prenant à son service,

Ringrazio Gesù Cristo nostro Signore: egli mi ha stimato degno di fiducia e mi ha dato un incarico e mi dà la forza di compierlo.

El Señor es quien me cuida

Levanto mis ojos a los montes,

¿quién me ayudará?

Es el Señor quien me ayuda.

No dejará que tropiece mi pie.

El Señor es quien me cuida,

es mi sombra protectora.

De día el sol no me hará daño,

ni la luna de noche.

El Señor me protege de todo mal,

él protege mi vida desde ahora y para siempre. (Salmo 121)

Confiar en el Señor

Salmo 125. Los que confían en el Señor son como el monte Sión, inamovible, firme por siempre

Ceux qui ont confiance dans le Seigneur
sont comme le mont Sion,
qui sera toujours là, inébranlable

Chi confida nel Signore è saldo come il monte Sion: non vacilla, è stabile per sempre