Mt 24,42-51. Una invitación de Jesús a estar despiertos, a no dormirse porque no sabemos ni el día ni la hora en el que el Señor vendrá a nuestro encuentro de una manera definitiva.
¿De qué manera estar despiertos? Simplemente haciendo bien nuestro deber cotidiano, donde cada uno se encuentra. No importa cuál es tu trabajo, hazlo bien con dignidad, con conciencia, sabiendo que cada gota de sudor está contribuyendo a hacer el mundo más humano, más de Dios.
Palabra y vida. Se espera en la venida de Jesucristo trabajando por la transformación del mundo presente en el anhelo del sueño de Dios.
Ejercicio en este día: en este día intento hacer bien y con alegría el trabajo que se me ha confiado, teniendo la mente en el encuentro definitivo con Jesús.




Mt 23,27-32. San Pablo pide con una cierta urgencia a los cristianos de Tesalónica de llevar una vida conforme a la voluntad de Dios que los ha llamado a participar en su reino y gloria (1 Tes 2,12). Quiere decir que la vida de Dios es una gracia de su parte y al mismo tiempo un compromiso por lo que nos concierne a nosotros. Las dos cosas van unidas.
