El bien, esa semilla divina

Mt 13,24-43. «El reinado de Dios es como un hombre que sembró semilla buena en su campo. Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se marchó».

Pienso en el reinado de Dios, ese proyecto de sociedad que está en el corazón divino. Y pienso en su enemigo que siembra la cizaña para que la semilla buena no pueda dar fruto propio.

Desde hace tiempo observo que en nuestra sociedad va en aumento una tendencia egocéntrica, que se cierra en sí misma, con miedo, y que desarrolla, al mismo tiempo, sentimientos y actitudes de desprecio, de puro racismo sobre todo hacia nuestros hermanos inmigrantes, los más marginados y vulnerables. Y esto sólo por el hecho de ser tales, olvidando egoístamente que ellos sólo son víctimas de un sistema económico y social injusto, que beneficia a una pequeña parte de la población mundial y margina al resto.

Se oye mucha violencia verbal, se desarrollan comportamientos abusivos, de explotación hacia ellos. Hechos parciales de violencia se generalizan creando la imagen de que todos son así. Se pasa de lado todo lo bueno y heroico que estas personas realizan diariamente.

El racismo es esa semilla sembrada por el enemigo de Dios para que su reino no progrese. Saber distinguir lo bueno de lo malo es un criterio básico de madurez humana y cívica.

Sucedió hace unos días, en medio de la inundación que paralizó en un instante, sin preaviso, la vida de Palermo. Una madre y su hijo pequeño, atrapados en un paso subterráneo. La madre que grita, no puede nadar. Por allí andaba Sufien Saghir, 23 años, de Palermo de origen marroquí. No se lo piensa dos veces, se lanza allí donde salen los gritos de petición de auxilio. Entre lodos, escombros y agua salva al pequeño y luego a la madre.

¿Qué hizo? Simplemente arriesgó su vida para salvar la de dos personas. No pensó en quiénes eran o de dónde venían, sencillamente hizo lo que el corazón le dijo. Con su gesto espontáneo, reflejo de la humanidad que lo caracteriza, salvó dos vidas.

«Era lo que tenía que hacer», dijo, sereno y contento de haber ayudado, al periodista que le preguntó.

Inicio del año jubilar (2020-2021)

Buenos días, hoy, a nivel de los Misioneros Javerianos, iniciamos un año jubilar haciendo memoria de la aprobación de las primeras Constituciones de nuestra Familia misionera por parte de la Santa Sede hace 100 años. Era el 2 de julio 1921.

En esta ocasión Mgr Conforti, nuestro padre Fundador, escribió una Carta Circular «A los queridísimos Misioneros presentes y futuros, de la Sociedad de San Francisco Javier para lasMisiones Extranjeras«. Es la que llamamos familialmente «Carta Testamento«,

Iniciamos el año jubilar con la celebración de la Eucaristía en la Capilla de la Casa Madre, en Parma. Será transmitida a través de Youtube. Os dejo el link. Si alguien estuviese interesado, adelante.