Mi oración, Dios mío, es esta

Hiere, hiere la raíz de la miseria en mi corazón.

Dame fuerza para llevar ligero mis alegrías y mis pesares.

Dame fuerza para que mi amor dé frutos útiles.

Dame fuerza para no renegar nunca del pobre, ni doblar mi rodilla al poder del insolente.

Dame fuerza para levantar mis pensamientos sobre la pequeñez cotidiana.

Dame, en fin, fuerza para rendir mi fuerza, enamorado, a tu voluntad.

(Rabindranath Tagore)

Bautizados y enviados

«Hazte don donde estás, quién seas, con quien está cerca de ti.
Ve donde todavía vive mucha gente sin la alegría del Evangelio.
La Iglesia Madre encuentra tu fecundidad en la alegría de la misión».

(Papa Francisco, en la oración de la tarde que da inicio al mes extraordinario de la misión)