Mt 25,1-13. El creyente cree que viene de Dios y a Dios va. El creyente cristiano cree que el Señor Jesús le acompaña y le guía por el camino de la vida hasta el encuentro definitivo con Él.
Lo que pide Jesús es vivir con esta consciencia. Es lo que puede representar la luz que llevan las diez muchachas. Esa luz es Jesús mismo presente en nuestras vidas.
Hay cinco que son prudentes p
orque llevan frascos de aceite para alimentar los candiles. Mientras las otras cinco son calificadas de necias porque no se preocupan de alimentar los candiles. Este aceite puede representar los medios que tenemos a nuestro alcance para crecer en la familiaridad con Jesús: la palabra de Dios, la oración personal, la celebración de la Eucaristía, el sacramento de la reconciliación, los gestos de amor gratuitos de cada día, el deseo de evangelizar… Es esta familiaridad la que lleva a Jesús a decir: “Os conozco”, o bien “No os conozco”.
Palabra y vida. Darse cuenta que Jesús no es una idea o una filosofía de vida, sino una persona que quiere caminar con nosotros y al hacerlo se revela como el camino, la verdad y la vida.
Ejercicio en este día: en este día alimento la luz divina que me acompaña con el aceite de un rato de oración personal e íntima con el Señor Jesús, donde comparto con él el ajetreo de mi vida cotidiana.
Orar por la intención del papa Francisco para este mes de Septiembre: “Por nuestras parroquias, para que animadas de un espíritu misionero, sean lugares de comunicación de la fe y de testimonio de la caridad.”

