¡Qué misterio de amor!

Jn 3,16-17. La Santa Cruz. “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino que para que el mundo se salve por medio de él.”

¡Qué misterio de amor!

Palabra y vida. La cruz, símbolo de una vida dada y entregada para que otros puedan tener vida.

Ejercicio en este día: pienso y medito el sentido profundo de la cruz. Pido al Señor la gracia de amar el mundo, la sociedad, cada grupo humano y cada rostro que encuentro. Renuevo el ofrecimiento de mi vida al Señor.

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