Thierry

Esta mañana después de la Eucaristía he ido a llevar la comunión a Thierry.  Hace siete años tuvo un accidente, estaba esperando a un amigo, un camión pasó y se lo llevó. La consecuencia es una parálisis total que le obliga a pasar la mayor parte del tiempo en la cama, sin movimiento, depende totalmente de la familia. Su esposa, con quien tenía cinco hijos, lo abandonó al poco del accidente. Alegó que no podía llevar una vida sentimental normal, y que era todavía joven.

Thierry, después de haber hecho un master en gestión económica había conseguido un buen trabajo. De la noche a la mañana todo se vino abajo. Ha pasado momentos muy duros, de dudas, desesperación, ha recorrido diversos grupos sectarios que le prometían la curación a base de oraciones… Hasta que un día tuvo como una revelación, una especie de luz, de claridad en su vida, me dice. Asumió su nueva situación y se puso en las manos de Dios, Desde entonces vive con serenidad y confianza. El hermano mayor, con su familia, se ocupa de él.

Hace un par de semanas llamó por teléfono a la comunidad: «llevo días sin recibir el alimento de Jesús».  Y me dijo: «mi espíritu necesita la Eucaristía». Esta mañana, cuando he entrado, lo he encontrado en la cama. Estaba viendo una programa dominical en la TV. Llama al hijo para que apague la TV. Iniciamos la oración. Después del Evangelio y un pequeño comentario de mi parte, lo invito a hacer una oración: «gracias, Señor Jesús, porque has venido a mi casa».  Me quedo callado, en silencio. ¿Qué decir? «Señor, aumenta mi fe».

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