Durante la oración de esta mañana, el Espíritu de Dios puso en mi corazón el deseo de compartir contigo una parte del evangelio de este día: Mt 18,21-19,1. Se trata de la pregunta que Simón Pedro le hace a Jesús: «Señor, si mi hermano peca contra mí, ¿cuántas veces tengo que perdonar tengo que perdonarlo? ¿hasta siete veces?». Jesús le responde: «no te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete».
Es decir, siempre.
Este tema del perdón es vital para el crecimiento en la vida espiritual. Tenemos la experiencia de que no es fácil perdonar a quien te hace mal, o te lo desea. Pero la semilla divina está ahí: podemos perdonar porque Dios nos ha perdonado en su amor misericordioso.
Sin duda que el poder perdonar es un don de Dios.
En el mismo evangelio de san Mateo, Jesús dice: «Felices son lo que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Pido a Dios Padre que la semilla del odio, de la venganza, del resentimiento, de la indiferencia … no echen raíces en mi corazón.
Que cada vez que surja en mi corazón uno de estos sentimientos negativos, y por consiguiente destructivos, tenga la claridad mental y la fuerza interior para reemplazarlos inmediatamente con sus opuestos. Es un camino de purificación en nuestro peregrinar hacia la unión con Dios.
Querido amigo, si un día puedes compartir tu experiencia sobre este tema, te lo agradezco de corazón. Necesito luz.
Un abrazo fuerte. ¡Qué tengas un buen día!

