Jn 12,24-26. San Lorenzo, mártir. El martirio nos habla de una vida entregada hasta derramar la sangre por el Evangelio. No se busca el martirio, se vive el Evangelio con todo el corazón, con toda el alma, con toda la inteligencia y con toda la fuerza. Y todo ello porque se ama al Señor de una manera total y exclusiva, siendo la respuesta a una experiencia de amor que nos precede y nos acompaña. Un día, sin haberlo preparado ni buscado, el Señor apareció en mi vida, me hizo confianza y me invitó a seguirlo. El martirio es la consecuencia de ese encuentro.
«Un grano de trigo se queda en un solo grano si no se entierra en la tierra y muere. Pero si muere produce muchos granos. «¡Ayúdame, Señor, a morir a mí mismo para poder dar los frutos que Tú quieres que dé!».

