
Lc 6,1-5. Es una gozada ver la libertad con la que actúa Jesús. Sólo un hombre lleno de Dios puede relativizar con tanta naturalidad ciertas normas sagradas. Frente a una interpretación rigorista de la ley, Jesús mira el bien de la persona: nada puede estar por encima de la dignidad humana.
Palabra y vida. Una relación auténtica con Dios nos hace más humanos, más cercanos a las necesidades humanas.
Ejercicio para este día: hago el bien a una persona que lo necesita.

