Lc 8,1-3. Allí por donde va pasando, Jesús anuncia y proclama la Buena Noticia del reinado de Dios. No se cansa.
«¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria, que dice a Sion: ya reina tu Dios!” (Is 52,7)
Y no va solo. Junto a los discípulos lo acompañan María de Magdala, Juana mujer de Cuza, administrador de Herodes, Susana y otras muchas, que los atendían con sus bienes.
Palabra y vida. La boca habla de lo que hay en el corazón. Cuando hay una pasión, esta te acompaña continuamente. Todo tu ser (inteligencia, afectividad y voluntad) está a su servicio.
Ejercicio en este día: hago como Jesús, aprovecho una ocasión para anunciar la Buena Noticia del reinado de Dios.


