Lc 12,13-21. Una enseñanza sobre el sentido de la vida en relación al tema de la posesión. “¡Atención! ¡Guardaos de cualquier codicia, que, por más rico que uno sea, la vida no depende de los bienes!”
La riqueza se puede convertir en un falso dios al que se le dedica la mejor parte de la existencia, pudiendo caer en una dependencia que anula la voluntad de la persona y la desvía del fin para el que ha sido creada.

Nadie, nos dice el papa Francisco con la sencillez que le caracteriza, se va al otro mundo con los bolsillos llenos. “Así le pasa al que acumula tesoros para sí y no es rico a los ojos de Dios”.
Palabra y vida. En la vida, saber poner cada cosa en su sitio es un gran regalo del Espíritu. Para ello es importante adquirir una gran libertad interior -libre frente a los bienes materiales, frentes a las personas, frente a las ideas…-, para poder en todo amar y servir a nuestro Creador.
Ejercicio en este día: pido al Espíritu el gran don de la libertad interior.

