«Estoy sereno, mi Dios, tranquilo está mi corazón» (Sal 57,8)
Un nuevo día, recibido gratuitamente. Me encuentro con tu palabra, Señor, palabra eterna. La leo, cierro los ojos, encuentro paz y serenidad. Me siento como acompañado por una presencia que va más allá de lo que puedo comprender.
«Es la confianza y sólo la confianza la que nos lleva al Amor» (Sta Teresita del Niño Jesús). Es esa confianza la que me acompaña y guía. ¿Qué me espera en este nuevo día? Miro al icono que tengo delante de mí y digo: en tus manos estoy, Señor y Dios mío.

