Mt 9,9-13. San Mateo. Fue suficiente una palabra –“Sígueme”– para cambiar la vida de una persona, Mateo.
¿Fue la mirada de Jesús, las palabras que salían de su boca, su comportamiento? Esa palabra dirigida al corazón de Mateo caló hondo. “Se levantó y le siguió”

Palabra y vida. Hay palabras que salvan, ayudan, trasmiten vida, revelan la propia identidad.
Ejercicio en este día: me dejo mirar por Jesús y escucho lo que Él quiere decirme en este momento de mi vida. Al mismo tiempo pronuncio palabras que engendran vida, entusiasmo, ánimo; palabras que valorizan.

