Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores

1 Tim 1,15. Es esta una palabra digna de crédito y que debe aceptarse sin reservas, a saber, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero

Voici une parole certaine, digne d’être accueillie par tous : Jésus-Christ est venu dans le monde pour sauver les pécheurs. Je suis le premier d’entre eux,

Ahí tienes a tu madre

Jn 19,25-27. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, María la mujer de Cleofás, que era hermana de su madre, y María Magdalena. 

Jesús, al ver a su madre y, junto a ella, al discípulo a quien tanto quería, dijo a su madre: — Mujer, ahí tienes a tu hijo.

Después dijo al discípulo: — Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento, el discípulo la acogió en su casa.

Jésus vit sa mère et, auprès d’elle, le disciple qu’il aimait. Il dit à sa mère : « Voici ton fils, mère. »  Puis il dit au disciple : « Voici ta mère. » Et dès ce moment, le disciple la prit chez lui.

La cruz gloriosa

Jn 3,16. Tanto amó Dios al mundo, que no dudó en entregarle a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino tenga vida eterna.

Dieu a tellement aimé le monde qu’il a donné son Fils unique, afin que quiconque croit en lui ne soit pas perdu mais qu’il ait la vie éternelle.

Dio ha tanto amato il mondo da dare il suo unico Figlio perché chi crede in lui non muoia ma abbia vita eterna.

Dios quiere salvar a toda la humanidad

1 Tim 2,5-7. Sólo hay un Dios, y sólo hay uno que puede ponernos en paz con Dios: Jesucristo, que dio su propia vida para salvar a todo el mundo.

De esta manera, en el tiempo señalado, Jesucristo demostró que Dios quiere salvar a toda la humanidad.  

De todo ello he sido constituido mensajero y apóstol con el fin de instruir a los gentiles en la fe y en la verdad.

En esto, soy honesto, no miento.

¿Quién soy yo para ti?

Mc 8,29. ¿Quién eres Tú, Señor, para mi? Quisiera responder rápidamente, pero me freno viendo cuál fue la respuesta de Simón Pedro, y cuanto estaba lejos de tu corazón. ¿Quién eres Tú para mí, Señor? ¿Qué representas HOY en mi vida? ¿Cómo he ido evolucionando a lo largo de los años desde aquel inicio lleno de esperanza, de ilusión y de alegría, fruto de un encuentro gratuito e inesperado donde te presentaste como AMIGO?

De una cosa estoy convencido en este momento: Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida. Quien se acerca a Ti, encuentra la eternidad.

¿Quién soy yo para ser digno de tanta confianza?

Doy gracias a Jesucristo nuestro Señor: me ha considerado digno de confianza, me ha encomendado un servicio y me da la fuerza para llevarlo a cabo. (1 Tim 1,12)

Je remercie Jésus-Christ notre Seigneur qui m’a donné la force nécessaire pour ma tâche. Je le remercie de m’avoir estimé digne de confiance en me prenant à son service,

Ringrazio Gesù Cristo nostro Signore: egli mi ha stimato degno di fiducia e mi ha dato un incarico e mi dà la forza di compierlo.

El Señor es quien me cuida

Levanto mis ojos a los montes,

¿quién me ayudará?

Es el Señor quien me ayuda.

No dejará que tropiece mi pie.

El Señor es quien me cuida,

es mi sombra protectora.

De día el sol no me hará daño,

ni la luna de noche.

El Señor me protege de todo mal,

él protege mi vida desde ahora y para siempre. (Salmo 121)

Confiar en el Señor

Salmo 125. Los que confían en el Señor son como el monte Sión, inamovible, firme por siempre

Ceux qui ont confiance dans le Seigneur
sont comme le mont Sion,
qui sera toujours là, inébranlable

Chi confida nel Signore è saldo come il monte Sion: non vacilla, è stabile per sempre

Confianza

Mc 1,16-20. Todo parece espontáneo. Sucedió un día, no sabemos exactamente la fecha. Jesús caminaba por el lago de Galilea. Vio a unos pescadores y parece que casi sin pensarlo no se le ocurrió otra cosa que pedirles que lo siguieran. Y para asombro de quien lee, lo dejan todo y lo siguen. Eso sí, les hizo una promesa: de ahora en adelante serán pescadores de hombres. ¿Cómo? La respuesta queda en el aire.

Apenas iniciado el evangelio de Marcos, nos encontramos con que Jesús llama a personas concretas, sencillas, trabajadores que se ganan el pan con el sudor de la frente. ¿Quién conocía a quién? ¿Jesús a estos pescadores? ¿Ellos a Jesús? Sucede un hecho real: lo dejan todo y lo siguen. Inician de esta manera un camino sin saber dónde los llevará. Uno puede imaginar que esto sólo lo pueden hacer personas desequilibradas mentalmente.

Quizás hay un hecho que no logramos ver en un primer momento y que se convierte en fundamental: se fían de Jesús. Inician este nuevo camino confiando plenamente en Jesús. La confianza es tan grande en Él, que dejan todo lo conocido, lo que daba seguridad a sus vidas, y lo siguen.

Me viene al pensamiento las conocidas palabras de Teresa del Niño Jesús: “Es la confianza y sólo la confianza las que nos lleva al Amor”.

« Tú, Dios mío, eres mi pastor; contigo nada me falta. Me haces descansar en verdes pastos, y para calmar mi sed me llevas a tranquilas aguas. Me das nuevas fuerzas y me guías por el mejor camino, porque así eres tú.

Puedo cruzar lugares peligrosos y no tener miedo de nada, porque tú eres mi pastor y siempre estás a mi lado; me guías por el buen camino y me llenas de confianza.

Aunque se enojen mis enemigos, tú me ofreces un banquete y me llenas de felicidad; ¡me das un trato especial!

Estoy completamente seguro de que tu bondad y tu amor me acompañarán mientras yo viva, y de que para siempre viviré donde tú vives » (Sal 23).