3. Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso
Testimoniar de la verdad
Mc 6,14-29. Martirio de san Juan Bautista. Martirio quiere decir dar testimonio. ¿De qué dio testimonio Juan Bautista? De la verdad. Simplemente le dijo a Herodes que lo que estaba haciendo no le estaba permitido. Herodiades que estaba por medio no lo soportó y a la primera ocasión pidió su cabeza.
Herodes, por su parte, estimaba Juan, sabía “que era un hombre bueno y santo”, pero no fue capaz de revenir sobre un juramento erróneo que había hecho delante de los convives.
Retengo dos cosas. La primera es que la persona que ama a Dios ama la verdad. El sí es sí y el no es no, todo lo demás como nos dice Jesús viene del Maligno. Ser una persona coherente, íntegra, que cree en un sistema de valores y no tiene miedo a proclamarlos con el testimonio de la vida en primer lugar y a continuación diciendo lo que piensa donde hay que decirlo con serenidad, y al mismo tiempo con firmeza, respetando a quien está delante.
La segunda es saber reconocer los propios errores, las meteduras de pata y si es necesario excusarse, pedir perdón, o decir simplemente ‘me he equivocado’.
Palabra y vida. “Padre, conságralos con la verdad: tu palabra es verdad” (Jn 17,17). Vivir en la verdad nos ayuda a ser libres.
Ejercicio en este día: hago pequeños ejercicios para afianzarme en la verdad con respecto a mí mismo, y en la relación con los demás. Miro si hay algo de mentira en mi vida, de falsedad, de opacidad, de oscurantismo, de injusticia… y pongo manos a la obra.
LA ALEGRIA DEL EVANGELIO

1. LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús.
Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento.
Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.
En esta Exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos, para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años.

