«Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.» (1 Jn 3,2)
La primera y fundamental vocación es descubrir que somos hijos de Dios. Es la revelación escondida en el sacramento del bautismo. Jesús nos ha mostrado el camino (Mc 1,11).
Hijos amados por Dios Padre. Esta es nuestra identidad. Dios nos ama, y amándonos nos confía la misión que lleva en su corazón desde la eternidad: hacer del mundo la familia de los hijos de Dios.
A quien todavía no conoce el amor de Dios, ¿quién se lo anunciará? No hay fe sin riesgo.
Un abrazo
http://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/vocations/documents/papa-francesco_20210319_58-messaggio-giornata-mondiale-vocazioni.html

