«¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!» El principal elemento de fuerza que tenemos es Jesús, su presencia.
Y la principal debilidad es la desconfianza, el miedo, las dudas que nos paralizan: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?»
Palabra y vida: «ayúdame Señor a estar contigo, hablar, dialogar, poder compartir mi vida, las inquietudes, ideales, miedos, dudas… porque es haciendo todo ello que mi fe se robustece, que tu puedes guiarme y conducirme».
- Ejercicio en este día: tener un rato de diálogo con el Señor.

