81 años, llegó a Brasil en 1972 y desde entonces está al servicio de la misión en esta región. Es la primera vez que lo encuentro. Acogedor, sencillo, humilde, gran trabajador y atento a las necesidades de los otros. Tras pasar por diferentes comunidades, desde hace tres años se encuentra en esta comunidad regional de Vila Mariana al servicio de quien pasa por aquí.
Hemos tenido un diálogo personal muy agradable con él. Gran devoto de padre Pio, de quien se considera hijo espiritual pues él está al origen de su respuesta vocacional. Fue en 1957, con 21 años, cuando un primo le pidió de acompañarlo a san Giovanni Rotondo. Pasaron tres días. Giovanni aprovechó para ir a confesarse con padre Pio para ver si “este padre me libera de este problema que me angustia”. De hecho, hacía tiempo que sentía en su corazón el deseo de dar su vida al Señor para el servicio a la misión, pero prefería olvidarlo, incluso empezó a salir con una joven en vista de formar una familia y se preparaba a nivel profesional en el campo de la aeronáutica. Llegado el momento de la confesión delante de padre Pio dijo así: “Padre, a veces me viene la tentación de entrar en el seminario de las misiones”. Padre Pio fijó los ojos en su rostro y le dijo: “¡Qué tentación, hace tres años que estás rechazando la gracia de la llamada de Dios!”. Era justamente el tiempo que hacía que la voz del Señor tocaba su corazón. Jamás había visto a padre Pio antes de ese momento y tanto menos hablar con él de su propia vida. Fue el empujón que necesitaba para dejar todo y decir con inmensa alegría en el corazón sí al Señor. A los pocos meses iniciaba el año de noviciado.
Giovanni forma parte del grupo de los javerianos con más años de permanencia en esta región javeriana de Brasil. Gracias, Señor, por el don de tantos hermanos que han dado y siguen dando sus vidas para que puedas ser conocido, amado y seguido por este pueblo al que un día fueron enviados en tu nombre, que los acogió, y que hoy se sienten parte de él.


Tiene una superficie estimada en más de 8,5 millones de km². Es el quinto pais más grande del mundo en área total (equivalente a 47% del territorio sudamericano). Delimitado por el océano Atlántico al este, Brasil tiene una línea costera de 7491 km.

El Espíritu Santo es un don de Dios. Un don es un regalo, algo que no te pertenece. Él nos lo ha dado. Tampoco es un derecho. Es solo eso, un don.
“No temáis. Mirad, os doy una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo. Hoy os ha nacido en la ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor” (Lc 2, 10-11)
Creo que esta jornada, querida por el papa Francisco, es una interpelación fuerte para tener presente ese mundo marginal, de pobreza, a veces de miseria, que forma parte de nuestra sociedad. Nadie elige ser pobre, y sin embargo por una razón u otra un porcentaje alto de personas de carne y hueso la sufren. El origen es diverso, pero la realidad es la misma: hermanos nuestros que quieren vivir con una cierta dignidad y no lo pueden porque les falta los recursos materiales necesarios.
La pobreza no es algo abstracto. Tiene una cara, unos ojos, un cuerpo, una voz… La compasión es ese gran don divino que te ayuda a meterte en la piel de ese otro que está enfrente: “¿Y si yo fuese ese otro?”. Mirar cada ser humano como a sí mismo. Esto no viene de la noche a la mañana, se requiere un buen entrenamiento cotidiano. Es un regalo de lo Alto, pero al mismo tiempo una tarea: cuando ese rostro pobre entra en la mente, en el pensamiento, en la vista, en el diálogo, en el corazón, entonces algo grande está cambiando. El mundo no soy sólo yo: el mundo es el otro, y el otro, y el otro, y también yo.



