Lc 9,57-62. Tres personas y Jesús. Dos de entre ellos, el primero y el tercero, se acercan a Él separadamente y le manifiestan el deseo de seguirlo. El segundo, es Jesús mismo quien lo invita.
Al primero, Jesús le muestra el camino seguido por él mismo: poca seguridad material y mucha confianza en la providencia de Dios Padre.
Al segundo y al tercero, que antes de seguirlo quieren cumplir con un deber sagrado en relación a la familia, Jesús les hace comprender la radicalidad del reino de Dios.
Son palabras dirigidas al misionero del evangelio.

Palabra y vida. El misionero de Jesús, de su Evangelio, recorre el camino donde es enviado paso a paso, confiando en Él, sin seguridad material ni afectiva. La única y verdadera seguridad es su compañía. “Buscad el reinado de Dios y todo lo demás se os dará por añadidura”.
Ejercicio en este día: pido al señor de la mies que envíe obreros a su mies. Oro por todas las personas que esperan y desean, consciente o inconscientemente, recibir el evangelio de la Vida.








